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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 765

NARRADORA

Frederick se llevaba las manos a la cara, enloquecido.

Cuando la máscara fue triturada entre los dedos de Lavinia, su propio rostro quedó al descubierto.

Horripilante, quemado, marcado, irreconocibles las facciones.

Ampollas se inflamaban en su piel enrojecida y explotaban llenas de pus, dejando una fetidez insoportable en el aire.

La infección maldita bajaba por su cuello y comenzaba a cubrir su cuerpo como una plaga.

El cabello se le caía en mechones e incluso el cuero cabelludo se pudría con él.

—¡Maldit4 bruja, todo esto es por tu culpa… tu culpa! —la mente de Frederick no estaba bien, toda la locura se quedó en su interior.

Sufría demasiado mientras su cuerpo se hacía un ovillo de dolor.

No tenía nada que perder, así que saltó sobre Lavinia para acabarla antes de morir.

La llevaría con él en un último ataque suicida.

“¡Electra, reacciona por completo de una maldit4 vez!”

Lavinia le gritó a su espectro, que de nuevo miraba aturdida.

La visión de Electra no era la misma que la de Lavinia. Ella aún creía ver a César atacándola.

A pesar de que sabía que era una mentira, dudaba a cada paso.

“¡Maldit4 sea contigo y tus remordimientos!”

Lavinia rugió, impulsando el control de su cuerpo para sacar a Electra del juego para siempre, pero a última hora, sucedió algo aún más impactante.

Frederick se detuvo de golpe y vomitó sangre putrefacta.

Su cabeza colgó hacia abajo mientras sus ojos llenos de venas rojas miraban hacia su pecho.

Una mano llena de flamas oscuras lo había atravesado.

La mano fue tomando forma corpórea y se retiró con fuerza, dejándole un cráter en el pecho donde manaba sangre sin cesar.

Las piernas de Frederick al fin cedieron y, al caer de golpe, todo este mundo de ilusión se quebró, rompiéndose como un mosaico fracturado.

Su respiración eran como un fuelle oxidado que apenas podían meter aire a sus pulmones marchitos.

“No te atrevas a tocar a mi mate, asqueroso engendro.”

Una voz fría de barítono, vibrante y desenfocada, salió del hombre parado detrás de Frederick.

No, no un hombre a pesar de su hermosa apariencia: cabello rubio que caía en suaves ondas hasta los hombros, ojos azul cielo, hermoso y etéreo… pero no humano.

Si se miraba bien, se veían las diferencias.

El velo de sombras sobre su piel y esa transparencia en algunos sitios que lo asemejaban a un fantasma.

Se sentía el aura oscura, se presentía el peligro y la frialdad de la muerte.

“Ce… ¿César?” la voz de Electra se escuchó estrangulada.

Lavinia sintió como si quisiera meterse dentro de su consciencia y esconderse.

¿Qué era todo esto? ¿Otra fantasía de ese lobo?

Pero sí lograron destruir la máscara encantada.

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