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Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí. romance Capítulo 349

Capítulo 349

CAPITULO 263

Lucía corrió tras su hija, ignorando a los paramédicos que finalmente llegaban con la camilla. Lo único que le importaba era asegurarse de que Sofía estuviera bien.

Cuando llegó al epicentro del desastre, Thiago seguía sosteniendo a Sofía en brazos, reacio a soltarla incluso cuando los médicos de emergencia se acercaron. La joven jinete, con el rostro ruborizado bajo la capa de polvo, intentaba zafarse del agarre de su primo.

-¡Thiago, por favor! -decía Sofía entre dientes-

¡Me estás asfixiando, bájame!

Lucía llegó jadeando.

- ¡Sofía! -exclamó la matriarca, deteniéndose junto a ellos y evaluando rápidamente asu hija de pies a cabeza- ¿Dónde te duele? ¿Sientes las piernas? ¿Te golpeaste la cabeza?

- Estoy perfecta, mamá. Fue más el susto que el golpe. Aterricé sobre el hombro -Sofía miró a Thiago con una mezcla de gratitud y pánico absoluto por lo que acababa de suceder- Pero mi... salvador aquí se niega a entender que puedo caminar.

Thiago no se separó de ella. Su mandíbula estaba tan apretada que parecía hecha de granito, y sus ojos oscuros desafiaban a cualquiera a quitársela de los brazos.

Lucía miró a su sobrino y no dijo nada sobre el beso. No era el momento ni el lugar para interrogatorios.

Con la firmeza de una madre, Lucía extendió los brazos.

- Dámela, Thiago -ordenó Lucía, con voz calmada pero inflexible- Los paramédicos necesitan revisarla y tú estás interrumpiendo su trabajo.

Thiago dudó un segundo, el instinto de posesión luchando contra el respeto hacia su tía.

Finalmente, cedió.

Alexander también llegó al grupo en ese instante.

Su mirada gris se dirigió primero a Sofía, asegurándose visualmente de que no hubiera huesos rotos, y luego se posó sobre Thiago.

Alexander miró fijamente a Thiago a los ojos, pero no dijo nada. En ese silencio había mil advertencias. El mensaje era claro: «Hablaremos de esto más tarde. Prepárate».

-¿Está bien Eclipse? -preguntó Sofía, apartándose un poco de su madre para buscar a su caballo, que estaba siendo tranquilizado por Ramón a unos metros de distancia.

- El animal está asustado, pero entero -informó Alexander- Igual que tú, espero. Los médicos te llevarán a la enfermería del club para una revisión completa por protocolo.

Mateo frunció el ceño.

-¿Todos?

- Todos. Coméntale esa decisión a Rodrigo y a sus hijos. Necesito a la familia unida y en un perímetro seguro esta noche.

-¿Y qué hay de la gente de la oficina? -preguntó Mateo-¿Karla también?

- Eso también aplica para Karla -confirmó Alexander, sabiendo que la ejecutiva, como invitada de la familia y testigo del beso, también debía estar bajo el radar familiar para evitar filtraciones a la prensa, al menos hasta que pactaran una versión oficial- Dile que está invitada a pasar la noche en las habitaciones de invitados de la finca.

Mateo asintió, aunque la confusión era evidente en su rostro. Comprendió que la orden de su padre no era una sugerencia para extender la fiesta, sino una medida de seguridad.

- Entendido. Voy para allá. Y... ¿qué hago con Thiago? -Mateo señaló con la cabeza hacia su primo, que se había quedado rezagado cerca de la pista de arena.

-Déjalo -dijo Alexander con frialdad-Thiago tiene otros asuntos que resolver ahora mismo.

Mateo asintió y obedeció, subiendo las escaleras de dos en dos para volver al salón principal.

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